Esto es lo que piensa una mujer cuando siente que su relación ya no es como antes

Llevo algunos cuantos meses queriendo hablarte pero no logro encontrar las palabras exactas, por eso decidí escribir esta carta. Hace algún tiempo que ya no es lo mismo despertar a tu lado, ya no me emociona darte un beso al amanecer y ya no posas tu mejilla sobre la mía como queriendo contemplar el horizonte.

Esos pequeños detalles me han hecho pensar que hay algo que ha cambiado, quizás el amor que te tengo aún persiste pero algo no anda bien. Ya no nos reímos tanto como antes, ya no salimos a caminar de la mano, ya cocinamos juntos, ya no bebemos juntos, ni vamos a la playa solo para escuchar el sonido del mar como solíamos hacerlo.

¿Hace cuánto que no salimos a bailar juntos? creo que ya pasaron más de seis meses. ¿Te acuerdas cuando hacías un paso de baile gracioso solo para que yo me riera de ti? Ahora solo caminas por la casa en camisa y corbata y diciéndome en tono serio: ”se me hace tarde, ya vuelvo”, entiendo que no quieras descuidar tus responsabilidades del trabajo pero parece que hay otra parte de ti que está descuidando nuestra relación, hay otra parte de ti que no permite acordarte de lo felices que éramos cuando pasábamos un buen momento juntos.

No es la cantidad de tiempo que pasemos juntos, sino cómo la pasamos cada vez que podamos estar juntos. Me gustaba verte bailar, reír, saltar, correr, cocinar y cantar conmigo. El día nos quedaba corto, un vino, una pasta y un ‘te amo’ era suficiente para terminar rendida a tus pies, enamorada y atrapada de esa sonrisa y de esa mirada profunda.

Ahora solo te veo aislado, absorto y cohibido. Al final del día ya no nos apachurramos para abrigarnos y ver una serie juntos hasta quedarnos dormidos. Siento que me he quedado sola, he perdido al compañero con el que sentí que quería pasar el resto de mis días. Se ha ido, aunque físicamente está a mi lado, es como si se hubiese esfumado. Al caer la noche me invade la tristeza y melancolía. Quisiera decirte todo esto en persona, pero para variar andas ocupado.

Aún guardo en mi armario el peluche que me regalaste cuando teníamos apenas dos meses de enamorados, y esa carta perfumada que me escribiste cuando me fui de viaje con mis padres, y solo por si lo dudas, todavía guardo la polera que me prestaste cuando tuve frío, la guardo porque no quiero desprenderme de tu perfume.

Me cuesta tomar una decisión ahora mismo, pero más me cuesta tener que ver cómo mis sentimientos por ti se van disipando poco a poco entre la neblina del invierno y el humo de mi café solitario por las mañanas. Siento nostalgia por los planes que teníamos. Quisiera que vuelvas a ser el de antes pero tengo miedo que ya no funcione, aunque a veces me pregunto ¿Y si lo intentamos?

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